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lvaro Corzo V. / Nueva York

Reconocido como uno de los grandes talentos de una nueva generación de diseadores que buscan rescatar el glamur de otras épocas, Brian Reyes se abre espacio en las pasarelas del mundo.

Su voz no esconde pretensiones, su caminar repele cualquier ínfula de estrella, su mirada esquiva los elogios y su sencilla y pausada forma de ser reconforta. Así es Brian Reyes, el mismo que a los 24 aos llegó a la prestigiosa pasarela de la Semana de la Moda de Nueva York para hacer historia. Desde entonces han pasado cinco aos y su nombre, gracias a la perfección de sus siluetas, la sobriedad y la elegancia de sus cortes, los cuales esconden todo el glamur y la sutileza de la alta costura, se ha convertido en el consentido de la société neoyorquina. Cate Blanchett, Jennifer Garner, Kate Hudson, Rachel Bilson, América Ferrera, Leighton Meester, Tina Fey y Thalía son algunas de las celebridades que no se han resistido a vestir un diseo del colombiano.

Hoy sus colecciones tienen un lugar de honor reservado en las pasarelas de Nueva York, Tokio y París, donde dos veces al ao presenta sus creaciones. Después de ser portada de Vanity Fair al ser escogido como uno de los quince talentos de la nueva sangre del diseo mundial y siendo el único latino en la lista, su nombre no ha parado de brillar. Más ahora luego del éxito de su colección de otoo 2010 inspirada en el romanticismo del bosque boreal, la cual hechizó a la crítica mundial en el pasado Fashion Week de Nueva York. Es por esta razón que Reyes y su equipo no han podido bajarse del avión, pues compradores del mundo entero, como suele ocurrir luego de cada una de sus colecciones, no quieren quedarse sin todo el encanto y la feminidad de su obra. “No hemos parado de viajar, sin embargo llena de emoción que el concepto y visión de la colección estén llegando tan lejos”, dice Reyes lleno de satisfacción pero con el cansancio que representa el maratónico recorrido que viene haciendo por Estados Unidos, China, Dubái, Inglaterra, Alemania, Japón, Corea y Kuwait, países donde vende sus prendas. “Me gusta supervisarlo todo, saber cómo se presenta la ropa, cómo se exhiben los conjuntos; es un proceso agotador pero que me llena de orgullo”, comenta el joven diseador en medio del gigantesco salón de paredes color hueso en su estudio del sexto piso del Bajo Manhattan, donde él y su equipo creativo pasan días enteros entregados a este arte.

Brian, hijo de padres colombianos, creció en Nueva Jersey donde se crió en una familia de tradición latina. El encanto por la pintura y el dibujo fue su más certera conexión con la realidad. “Siempre tenía un lápiz en la mano. Pintaba carros, casas, vestidos. Desde esa época soaba con poder pasar el resto de mi vida dibujando”, asegura. Pero sería aos más tarde en la Florida, donde viajó para cursar la secundaria, donde todo cobró sentido al sentir el primer flechazo de la moda. Un amigo de ese entonces, otro colombiano, John Martínez, estilista de pasarelas, le propuso trabajo como su asistente. “Fue amor a primera vista. Ver todo el glamur de la moda desde adentro, su energía y belleza me hizo sentir donde debía estar”, dice Reyes mientras recuerda los días en que no veía la hora de volarse hacia Miami para no perderse desfile alguno.

Acudiendo a la intuición, Reyes dejó la Florida para probar suerte en la capital de la moda. Con veinte aos, muy poca plata en el bolsillo y tan solo su portafolio de dibujo bajo el brazo llegó a Nueva York a abrirse camino. Pasó semanas mostrando su libro a amigos, conocidos y recomendados hasta que sus trazos terminaron en el escritorio de Ralph Lauren quien, al ver su talento, lo reclutó de inmediato para ser parte de su equipo.

Su destreza y diseos lo convirtieron rápidamente en la estrella de la línea infantil de este gigante de la moda. “El ritmo, poder y exigencia de trabajar allí me abrió los ojos sobre la dimensión de este negocio”, explica Reyes, quien no tardó mucho en cambiar de casa. En ese entonces, otro gigante buscaba talento joven para su nutrir su atelier. Era Michael Kors, uno de los divos de la moda estadounidense, quien le dio la oportunidad al joven diseador para que hiciera lo suyo: disear para mujeres.

A pesar de que su trabajo se robaba todos los elogios, hecho que lo convirtió en uno de los consentidos de Kors, su gran meta no lo dejaba respirar tranquilo: trabajar para el diseador latino más importante en Estados Unidos. Después de intentarlo una y otra vez Reyes logró contactar a scar de la Renta para mostrarle su trabajo. Días más tarde alcanzó su cometido al firmar con el diseador dominicano, fue entonces cuando todo estalló. “Su manejo milimétrico de las texturas, la creatividad en el uso de las siluetas y su control sobre todo el proceso de diseo y confección fue realmente inspirador”, asegura Reyes sobre el gurú dominicano, a quien le debe la convicción de haberse embarcado en su primera colección, la misma que lo llevó al estrellato cinco aos atrás.

El trazo de su lápiz serpentea el papel sin fricción alguna buscando las aristas perfectas de la creación. Avedon, Hepburn, Schiaparelli, Fellini y Chanel empoderan su calco mientras la naturaleza y su relación con la ciencia y la historia definen su personalidad. Sin embargo para Reyes, quien no tiene interés personal alguno por la moda más allá de la comodidad de unos pantalones vaqueros y una camisa de cuello, el concepto detrás de cada una de sus colecciones es un furtivo proceso lleno de duda y método; hecho que sin duda lo ha definido como artista. “Cuando concibo una colección es como escribir y montar una historia. Trazar, producir y rodar una pequea y colorida película cada seis meses. Cada elemento tiene su peso y lugar; en mi diseo no hay nada al azar, nada es arbitrario, todo tiene un principio y un final en un plano de diversas dimensiones”.

La vida del joven diseador no es 100% moda como él mismo lo asegura, quizás por eso la versatilidad que tiene a la hora de crear. El cine, la naturaleza, la ciencia y la política son inyecciones de inspiración que recibe a diario. Su voz tenue que en ocasiones raya con la timidez contrasta con la vehemencia con la que entiende e interpreta desde la recesión económica, pasando por la hostilidad contra la comunidad latina en Estados Unidos hasta su papel dentro de todo este engranaje. “Mi trabajo es investigar, palpar e interpretar cómo la cultura luego de atravesar las fibras de la sociedad trasciende de manera estética. Ser un diseador no es sólo crear glamur, es un compromiso, una responsabilidad de permitir a mujeres del común sentirse un poco más felices consigo mismas”.

En medio del gigantesco salón que sirve a su vez de showroom, Reyes me asegura que no sigue tendencias, patrones ni colores favoritos, por lo cual recalca la importancia de construir una identidad en este oficio. “La moda es una ruidosa y llamativa rueda de Chicago donde todo vuelve, se desempolva y se actualiza. Si no tienes una visión e identidad únicas, eres parte del montón”.

A Colombia no viene desde que presentó su colección en el cierre de Colombiamoda en 2006, cuando aún era un desconocido diseador autodidacta con tan solo dos colecciones. Hoy, con ocho bajo el brazo y con el rótulo del nio genio del glamur por firmas como el New York Times, In Style, Marie Claire y Vanity Fair no ve la hora de volver. “Me muero por regresar. A Colombia no sólo le debo mi identidad, mi gusto por el baile y la comida, sino gracias a toda la riqueza de su región Caribe mi primera colección fue lo que fue”, afirma Reyes. Prohibida su reproducción total o parcial, así como su traducción a cualquier idioma sin la autorización escrita de su titular. Reproduction in whole or in part, or translation without written permission is prohibited.
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