by ralph lauren polo visión e historia de El Colombiano

gafas de sol ralph lauren visión e historia de El Colombiano

Grupo de medios EL COLOMBIANO Somos una Compaía proveedora de contenidos informativos orientada a mejorar la calidad de vida de las personas y la sociedad. Como grupo integral de medios satisfacemos las necesidades de información de las diferentes audiencias, en plataformas impresas y digitales, hechas a su medida.

Como medio líder de comunicación en Antioquia, garantizamos a nuestra audiencia, lectores, anunciantes y población en general, productos de excelente calidad, acordes con las necesidades del medio.

Mantenemos unos principios claros sobre los medios de comunicación y el periodismo.

Historia El periódico EL COLOMBIANO fue fundado el 6 de febrero de 1912 por Francisco de Paula Pérez con un capital de trescientos pesos y con el objetivo de servir a la causa conservadora, mas no como un apoyo incondicional a los partidos políticos.

La primera edición, ejecutada en una prensa Chandler, fue de 400 ejemplares. Cada uno costaba tres centavos, era tamao tabloide, de cuatro páginas y circulaba los martes y viernes.

En diciembre de 1929 se avizoró un nuevo horizonte para EL COLOMBIANO. Julio C. Hernández y Fernando Gómez Martínez, en compaía de otros socios, decidieron comprar el periódico y comenzaron la negociación con los propietarios de ese entonces.

Julio C. Hernández y Fernando Gómez Martínez, dos personajes que hicieron historia en el periodismo al imprimirle a EL COLOMBIANO principios, convicciones e ideales muy sólidos, que se mantienen a través del tiempo.

De 1947 a 1963 se alternaron la dirección de EL COLOMBIANO, Juan Zuleta Ferrer y Fernando Gómez Martínez. Su labor fue tan destacada en la historia de este diario, que ambos recibieron el premio María Moors Cabot, otorgado por la Universidad de Columbia de los Estados Unidos. En 1963 el director definitivo fue Juan Zuleta Ferrer, quien orientó los destinos de esta casa periodística hasta el 14 de octubre de 1984, cuando falleció.

El 25 de octubre de 1984 el nuevo director fue Juan Gómez Martínez, el subdirector Alberto Velásquez Martínez y Luis Miguel De Bedout Hernández, el subgerente. El 23 de noviembre de 1991 inició como directora Ana Mercedes Gómez Martínez, y como Gerente el doctor Luis Miguel De Bedout Hernández.

En el ao 2010 se decidió la compra de una nueva tecnología de impresión soportada en una máquina suministrada por el fabricante alemán MANROLAND, con el fin de ampliar la capacidad de producción de impresos, modernizar la presentación de los productos y posibilitar la diversificación del negocio a través de múltiples formatos, producción de revistas y productos full color.

A partir del ao 2013 su presidente es el doctor Luis Miguel De Bedout Hernández y la directora, Martha Ortiz Gómez.

En más de 100 aos de existencia EL COLOMBIANO hemos estado enmarcados por todo tipo de acontecimientos locales, nacionales e internacionales. Sobrevivimos a la depresión económica, a la censura de algunos gobiernos de turno y a la destrucción posterior al Bogotazo. Registramos la llegada de la televisión a Colombia, seguimos de cerca las guerras mundiales, la llegada del hombre a la luna, entre otros hechos. Hemos experimentado en carne propia la convulsionada historia del país y los grandes cambios tecnológicos de la industria editorial.

Más de diez décadas de liderazgo periodístico han garantizado nuestra permanencia y preferencia de EL COLOMBIANO en la comunidad. Somos un periódico que busca el bien común y el cumplimiento del mandato del derecho a la información.

La filosofía que nos ha inspirado para mantenernos en el tiempo con el vigor de los comienzos, está basada en la defensa del bien común y en el respeto de todas las causas, siempre por encima de intereses particulares empresariales o partidistas.

Este grupo de medios nos hemos convertido en el mejor vehículo publicitario para la promoción de productos y servicios de nuestros anunciantes, ofreciéndoles las mejores alternativas de difusión.

Política de calidad Nuestra política es suministrar contenidos informativos y productos editoriales de alta calidad, que satisfagan las necesidades y expectativas de los clientes, contando con tecnología que soporte la estrategia de negocio, con personas competentes y calificadas, en un ambiente laboral agradable, logrando el mejoramiento continuo, rentabilidad y desarrollo de la Compaía.

Misión corporativa Suministrar contenidos en diferentes plataformas para audiencias específicas locales y nacionales con permanente evolución según las necesidades y cambios del mercado, utilizando todo el potencial de alianzas con socios estratégicos nacionales o internacionales.

Igualmente, suministrar servicios complementarios que permitan prestar una atención integral a los clientes. Nos apoyamos en la objetividad, calidad y oportunidad en la entrega de contenidos y en la calidad del servicio prestado, acorde siempre con las necesidades de los clientes.

Filosofía corporativa EL COLOMBIANO es una empresa con un enfoque humanista donde defendemos el sistema democrático, la descentralización, los derechos fundamentales de la persona, el pluralismo, la tolerancia, la equidad, y la ética basada en la responsabilidad social civil y el fortalecimiento de la justicia. EL COLOMBIANO actúa como legitimador de procesos y fenómenos sociales, económicos y culturales de Antioquia y la Nación.

Como empresa informativa, la credibilidad, la veracidad, el respeto y la responsabilidad social son nuestros mayores compromisos. Mantener el liderazgo regional es otra gran responsabilidad, porque tenemos capacidad de penetración, cobertura, solidez económica, prestigio y representatividad social.

El Colombiano, nuestra publicación emblemática EL COLOMBIANO se ha posicionado como líder en Medellín y es el principal diario regional de Antioquia. La primera edición se publicó el 6 de febrero de 1912, con sólo una página, 13 anuncios y únicamente con avisos comerciales. En 1976 se aadieron las primeras imágenes en color. El 12 de febrero de 2011, al celebrar sus 100 aos, se dio paso a la edición actual en formato europeo.

Producimos un periódico con visión universal que contribuye a la comprensión de los problemas locales. Tenemos presencia directa en los municipios de Antioquia y regiones vecinas, lo cual se refleja en la estructura de sus ediciones diarias.

Logramos un periódico editado con precisión y altos estándares de calidad gráfica, teniendo muy claro lo que es noticia y su contextualización. Somos un medio que entiende y practica la libertad con reglas claras y asume positivamente el sistema de autonomía para redactores y áreas.

Elaboramos un periódico con un diseo sencillo y ágil en su presentación, innovador y atractivo, organizado por secciones, práctico para su consulta, con formatos cómodos y versátiles, que privilegia la edición y calidad de la información, de tal manera que motiva la lectura.

Ofrecemos un diario con contenido veraz, con un estilo propio, con información general y especializada de actualidad,
by ralph lauren polo visión e historia de El Colombiano
útil, con temas de investigación y análisis, con titulares, textos e imágenes, pensando siempre en las audiencias a quienes estamos dirigido.

En EL COLOMBIANO garantizamos una circulación oportuna, rápida y puntual.

Nuestros productos y servicios El COLOMBIANO somos un grupo con unidades de negocios que propicia sinergias, intercambio de información y servicios, así como alianzas estratégicas con medios de comunicación, universidades, centros de investigación, entre otros, para lograr presencia local, nacional e internacional. Actualmente, nuestro portafolio de productos y servicios es el siguiente:

El Colombiano: Diario regional de actualidad local, nacional e internacional. Suplementos de El Colombiano: Generación: Publicación semanal sobre temas contemporáneos y culturales. C Para Ti: Publicación infantil semanal coleccionable con juegos, información de interés y gráficos. C Deportes: Suplemento deportivo dominical con entrevistas, informes especiales y destacados. Juegos y Retos: Suplemento dominical para todos los públicos con juegos para desarrollar en familia como laberintos, dibujos, acertijos, entre otros. Clasificados: Avisos clasificados para ofrecer o encontrar empleo, comprar o vender carro, arriendo de vivienda, entre otras. Crucigrama Revistas de El Colombiano Qué me Pongo: Circula cinco veces al ao con El Colombiano. Mira la moda y las tendencias desde un enfoque práctico y busca responder la pregunta que las personas se hacen todos los días frente al ropero: Qué me pongo? Allí se encuentran todas las respuestas para hacer de la moda una costumbre divertida y al alcance de todos. Paladares: Paladares circula mensualmente e interpreta la tendencia culinaria y el disfrute de la comida con estilo. Sus lectores se consolidan como una comunidad que espera los contenidos de esta revista y experimenta con ellos. Propiedades: Guía inmobiliaria gratuita dirigida a los habitantes de Medellín y su rea Metropolitana que presenta una amplia oferta de vivienda. Como valor agregado, completa la información inmobiliaria con contenidos especializados en decoración, diseo y arquitectura. Propiedades Life: Revista de categoría dirigida a un perfil con alto nivel socioeconómico. Cuenta con dos secciones: Tendencias con novedades y tesoros en el mundo del diseo, espacios en los cinco continentes, lo último en acabados, personajes top de la ciudad que nos muestran sus gustos, entre otros. Y Guía de Proyectos con información inmobiliaria de alto perfil de apartamentos, casas, lotes, locales y oficinas e inversiones, nacionales, internacionales y locales. YOK: Se enfoca en el interés de las personas por cuidar el cuerpo mediante pequeas acciones cotidianas y la obtención de bienes y servicios para vivir de forma saludable, con un estilo de vida que potencia el bienestar físico y emocional. Yo estoy ok es lo que traduce YOK. Nueva: Publicación semanal que toca la fibra de la mujer y de la familia colombiana. Sus contenidos alcanzan las principales ciudades del país y centran el foco en aspectos como la belleza, moda y farándula con toques de salud, buen vivir y sicología. Es leída por mujeres, aunque también encuentra seguidores en los hombres. Turbo: Revista quincenal de actualidad del sector automotor. Contenido útil, directo y sencillo para los amantes de la velocidad, el diseo, las tendencias futuristas, las novedades y el rendimiento en un mundo que marcha a mil emociones por segundo. Viernes: Guía especializada del ocio y el entretenimiento en la ciudad que da de qué hablar en temas de farándula. Dos Puntos: Revista multiplataforma orientada a asesorar estudiantes que enfrentan su proceso de orientación vocacional y la toma de decisiones sobre su futuro profesional. Resumen: Circula el 31 de diciembre para suscriptores de El Colombiano. Es parte de la cultura hacer balances y trazar planes de futuro cada que termina un ao. Resumen brinda pautas para entender qué pasó, quiénes fueron los protagonistas y mirar las prospectivas de los doce meses venideros. Q’HUBO: Diario popular con énfasis en lo urbano que trata, entre otros, temas judiciales, deportivos, farándula y entretenimiento. Es dirigido principalmente a los estratos 1, 2 y 3. Nació el 1 de octubre del 2008 y es publicado por el Grupo Nacional de Medios en doce regiones del país. Cuenta historias del acontecer local cotidiano en las ciudades donde circula: Medellín, Cali, Ibagué, Pereira, Manizales, Bogotá, Bucaramanga, Sur de Santander, Barrancabermeja, Cúcuta, Cartagena y Barranquilla. Los diarios de las diferentes regiones comparten el nombre, diseo y secciones, pero difieren en su contenido. Cada uno adapta la información de acuerdo a la idiosincrasia de su ciudad. Revistas y suplementos de Q’HUBO: Q’Gol: profundiza y amplía cada lunes la sección deportiva donde se resume toda la información del fin de semana sobre fútbol, los equipos locales, la selección Colombia y deportistas colombianos en el exterior. Q’HUBO Juegos: revista de entretenimiento nacional que circula los domingos con el Q’HUBO. Es la segunda revista más leída del país. Q’Nave: revista con circulación en Medellín para disfrutar los vehículos con información de utilidad y consejos prácticos para los lectores sobre mecánica básica, cuidados, prevención y actualidad del mundo automotriz. La Q’: revista con todos los chismes, noticias y reportajes de la farándula local, nacional e internacional. Circula todos los sábados. Condorito: tira cómica. La revista más leída del país. En Medellín circula los viernes. Q’Hubo Radio: emisora en alianza con Caracol Radio. En Medellín se escucha en los 8.30 am. Tiene dos noticieros diarios y boletines cada hora. También hay emisoras en Bogotá, Cali, Pereira y Bucaramanga. Gente: Periódico con información ciudadana de los barrios El Poblado, Belén, Laureles y el municipio de Envigado. Historias, lugares y gente. La República: Diario económico, empresarial y financiero. Planépoly: Página digital con recomendaciones de eventos, lugares y agenda cultural de la ciudad. Masificados: Portal digital de avisos clasificados de El Colombiano para ofrecer o encontrar empleo, comprar o vender carro, arriendo de vivienda, entre otras. Plataformas móviles: Versión móvil y versión Tablet. Productos para terceros: Revistas, folletos y otros impresos. Unidad de negocios 360: Es la encargada de crear y desarrollar estrategias multiplataformas y de marketing 360. Integra en una sola propuesta diferentes opciones del abanico de productos como medios masivos,
by ralph lauren polo visión e historia de El Colombiano
medios digitales y BTL. Esto permite optimizar los recursos de nuestros anunciantes y obtener altos resultados de efectividad. Todo lo anterior dirigido a generar una transformación del modelo de negocio aprovechando la diversificación de nuestra oferta.

by ralph lauren polo Fashion Photographer

ralph lauren 4d Fashion Photographer

Deborah Turbeville, who almost single handedly turned fashion photography from a clean, well lighted thing into something dark, brooding and suffused with sensual strangeness, died on Thursday in Manhattan. She was 81.

Her death, at St. Luke’s Roosevelt Hospital Center, was from lung cancer, her agent, Marek Milewicz, said.

Though images like Ms. Turbeville’s which might include pale, haunted eyed models in derelict buildings are practically de rigueur in fashion photography today, they were almost beyond contemplation when she began her work in the early 1970s. She was the only woman, and the only American, in the triumvirate (the others were Helmut Newton and Guy Bourdin) that by wide critical consensus changed fashion photography from sedate to shocking.

Ms. Turbeville, who began her career editing fashion magazines, became famous, Women’s Wear Daily wrote in 2009, “for transforming fashion photography into avant garde art” a distinction all the more striking in that she was almost completely self taught.

“Fashion takes itself more seriously than I do,” Ms. Turbeville told The New Yorker in 2011. “I’m not really a fashion photographer.”

In mid 20th century America, fashion photography was about precisely that: fashion. The clothes, vividly lighted, were front and center, with the models chosen for their well scrubbed, patrician femininity. They looked, as often as not, as if they had just come from tennis at the country club, though reassuringly free of sweat.

Ms. Turbeville’s photos, by contrast, were unsettling, and they were meant to be. In her fashion work, clothes are almost beside the point. In some images the outfits are barely visible; the same is often true of the models, resulting in an elegiac landscape defined more by absence than by presence.

In a de facto commentary on fashion’s manipulation of women, Ms. Turbeville literally manipulated her negatives scratching them, tearing them, scattering dust on them and otherwise distressing them to make the finished images redolent of decay. She employed faded color, black and white and sepia tones; prints were often deliberately overexposed, rendering her subjects spectral.

The settings were as striking as the subjects. Ms. Turbeville’s photos are awash in ruin: she favored places like grimy, deserted streets, abandoned warehouses and, in the image that nearly 40 years ago horrified the public and cemented her reputation, a decrepit New York bathhouse.

“I can’t deny that I design the background,” Ms. Turbeville told The Times in 1977. “A woman in my pictures doesn’t just sit there. In what kind of mood would a woman be, wearing whatever? I go into a woman’s private world, where you never go.”

By the late 1970s, articles on photography had begun to refer to “the Deborah Turbeville look,” which, as The Times described it in 1977, was “not the kind that mother used to admire in Vogue.”

Unlike other world renowned fashion photographers, Ms. Turbeville rarely shot the famous, though when she did the results could be startling. In a portrait of Julia Roberts published in The Times Magazine in 2004, Ms. Roberts looks so expressively solemn as to appear on the verge of tears.

For the viewer, the net effect of Ms. Turbeville’s work is one of dreamlike, melancholy beauty. Her images exude an almost palpable sense of longing, with questions about the woeful women they depict Who are they? Why are they so sad? hanging unanswered in the air.

Newsletter Sign Up

Continue reading the main story

Her barren settings leave abundant room for loneliness and loss,
by ralph lauren polo Fashion Photographer
and the dissolution they contain is a constant reminder of the passage of time. (“I like to hear a clock ticking in my pictures,” Ms. Turbeville once said.) Her photos seem to depict small, once exquisite worlds that, by the time she clicks the shutter, have already evanesced.

Deborah Lou Turbeville was born in Stoneham, Mass., on July 6, 1932. (Many sources give the year erroneously as 1937 or 1938.) As a young woman she moved to New York, where she was an assistant and sample model to the noted fashion designer Claire McCardell. Afterward, she held editorial positions at Harper’s Bazaar and Mademoiselle, though she deplored the work.

“I’d get a note from some senior fashion editor saying, ‘We find your arrival half an hour late for Bill Blass appalling,'” Ms. Turbeville told The Independent, the British newspaper, in 1993. “I just stopped going.”

She began taking photographs on her own in the 1960s, and in 1966, having had no previous instruction, enrolled in a six month workshop taught by the photographer Richard Avedon and the art director Marvin Israel.

“If it hadn’t been for the two of them, I wouldn’t have taken my photography seriously,” Ms. Turbeville told The Times Magazine in 1981. “It was so out of focus and terrible. The first evening in class, they held up pictures. They said, ‘It isn’t important to have technique, but you must have an idea or inspiration, and we feel the only one who has is this person who’s never taken a photograph before.’ I became very unpopular in the class.”

In 1975 Ms. Turbeville produced an image that would become, The Independent wrote in 1993, “one of the most famous fashion photographs of the last 50 years.” Part of a swimsuit shoot for Vogue, it showed five listless women leaning against the walls of a shower room in a condemned New York bathhouse.

Writing in The Times late that year, Hilton Kramer reviewed an exhibition at Hofstra University that included the image, calling it “one of the most beautifully composed pictures in the show,” but going on to say, “Yet its ‘Marat/Sade’ imagery leaves one wondering if we have not moved beyond the boundaries of fashion photography.”

The reaction from others was even more strident.

“People started talking about Auschwitz and lesbians and drugs,” Ms. Turbeville recalled in an interview quoted in the 1991 book “Appearances: Fashion Photography Since 1945,” by Martin Harrison. “And all I was doing was trying to design five figures in space.”

Ms. Turbeville won an American Book Award in 1982 for “Unseen Versailles,” a project for which she had been recruited by Jacqueline Kennedy Onassis, then an editor at Doubleday. The volume, with an introduction by the novelist Louis Auchincloss, documented the echoing, long disused backstairs rooms that visitors never see. (To heighten their autumnal aspect, Ms. Turbeville smuggled in armfuls of dead leaves.)

She and Mr. Auchincloss also collaborated on “Deborah Turbeville’s Newport Remembered” (1994), which captured the vanished Gilded Age in all its crumbling particulars.

Among her other books are “Wallflower” (1978), a collection of misty, death imbued fashion photographs; “Studio St. Petersburg” (1997), shot in Russia; “Casa No Name” (2009), shot in Mexico, where she long had a home; and “Deborah Turbeville: The Fashion Pictures” (2011).

Ms. Turbeville, who lived part of each year in San Miguel de Allende, Mexico, is survived by a brother, Thomas.

She also maintained an apartment in the Ansonia, the Beaux Arts pile on the Upper West Side of Manhattan. There, she left generations of old paint unstripped, speckled mirrors unsilvered, threadbare tapestry unrestored and tattered curtains unmended.
by ralph lauren polo Fashion Photographer